
cuando no sé de mí,
cuando lentamente los sueños se cierran
y los salmos marchitos en la boca
abren una oscuridad de higueras
alma, yo te escucho
yo tenía un niño perdido en mi palabra
y los brazos contemplados del aire
yo esperaba el agua dislocada de la música
el mar pequeño y vivo donde despierto
ya en tu color de madera arrodillada, alma,
quería el amor de mi descanso
tu herida de silencio en los paisajes
o simplemente la sal, tan de tu luz y abrazo
no estás, alma, no me habitas
entonces queda llorar, queda el abandono,
queda preguntar tu nombre a las muchedumbres
caminar por la ciudad en un dolor de espera
creerme infinito en los mapas del diluvio
o imaginar un día invisible
para empezar a ser hombre y celebrarte
aquí estoy, sin nada en las manos
entre el juego de la sed y los desvelos
ámame, alma, te pido amor
y un pájaro soleado contra toda sombra.
Marioantonio Rosa.2011
Derechos Reservados.
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