sábado 10 de diciembre de 2011

LAGAR IV: LA NOCHE DE LA IGUANA




Me dicen: «¡No bebas más, Khayyam!»
Yo les digo: «Cuando he bebido,
oigo lo que dicen las rosas, los tulipanes y los jazmines.
Digo, incluso, lo que no puede decirme mi bienamada.»

-Omar Khayyam
Rubaiyat



me gusta tu lunar,
sabe a selva, a terraza mojada de espejos
o al sorbo de este vino a los labios

un lunar que es mi soledad,

mucho más, si es la noche en ti
visitando el respiro y el desvelo
bebiendo largas horas contra el lenguaje
desnudando lo desnudo, y contemplando
como el día amordaza su camino
y la oscuridad enciende las llamas de su circo
y las iguanas comienzan a seducirse
a besarse con agua y sombra,
con malas palabras, y flores

iguanas inundadas de hombres

oye, llevo mucho tiempo aquí
I see the devil and the angel in your heart
I confess either one is my addiction
Barry Gibb canta en una pantalla de exilio
el mundo luce sus torres de vinagre
no hay amor, ni sueño, estamos solos,
el aire es una cantiga sonriéndose al fuego
¿otro vino, poeta? me conmueve tu cintura
meditada y hervida en obsidiana,
necesito vestirme con tu desnudez
caminar contigo el próximo diluvio
descifrar a Jonh Nash, o Charles Wright,
jugar a los poetas malditos, acabar la tierra,

y luego la luz,

la nuestra, sin sol, sin horas, nuestra histeria,
o simplemente las iguanas entrelazadas,
calcinando pedazos de lunas, escuchando gemidos,
saltando con la magia de un espasmo,
y después, heridas de agua, surcando constelaciones,
bebe junto a mi sombra, amiga, bebe y lloremos,
córrete en mis muslos y en mis huellas,

y termina la noche
con el abismo de oro que ofrecen los silencios.

Marioantonio Rosa. 2011.
Derechos Reservados.