
yo estaré tranquilo
entre manos sospechosas de ahogo
entre el soplo donde el surco
comienza a llenarse de invisibles
y escogidos por el nombre,
abordamos las alas pasajeras
redes con fatiga de nuestras huellas, la vida,
y un poco de llanto para dormir
estaré tranquilo entre mi flor y mi ropero,
con el vestido que no uso por estar cansado,
y las largas calles casi húmedas de reinos
con razas nocturnas, y serpientes delincuentes,
sabré que vivo tanto, y la nada en su oído,
me deja un sonido de luces desoladas, y el amor,
que nunca estuvo en mis tazas de té, o el espejo,
o en mi desnudez malherida en los ensueños,
tendrá una cruz pequeñita y un abrazo,
una cicatriz de marinero, y otras mujeres rotas,
los cuatro nombres que amé, y el grito de mamá,
todo como ceniza nueva, tendrá su viaje,
ahora no me veo, los veo a ustedes,
caminando, tocando destrozos del futuro,
silbando un mar ciego y conmovido,
con un pecho hecho de orillas devoradas
¡ah como se marchitan los idiomas del viento!
¡qué alto mi rumbo en el cuerpo que se ha perdido!
¡qué mirada anfibia se hace rumor y se traiciona!
yo estaré con mi piel entre pozos de luna
entre los patios bajo una plata sitiada,
la mochila del asceta, la pregunta del niño,
y todas las curvas del limonero, el aguijón,
donde la miel se hará los ojos con muerte sagrada,
y la pizarra del humo, consolada y verde,
estaré para que todos no me vean,
hablaré con el silencio del sueño,
y después,
sobre la tierra diseminado,
como un olivo triste,
echaré los nuevos panes a mi lenguaje.
Marioantonio Rosa. 2012.
Todos Los Derechos.
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